octubre 5, 2016

Las jornadas

El programa que desarrollaremos en las jornadas estará dividido en los siguientes ejes de trabajo:

*La información del horario y el programa la tenéis aquí: http://ama-zgz.org/programa

1. Movimiento-Autonomía-Poder constituyente

Uno de los modos a través de los que se conforma el poder de las oligarquías locales ha sido y es la forma-Partido. La constante verticalista de los nuevos y viejos partidos confronta directamente con las aspiraciones democráticas de los movimientos municipalistas. La autonomía del movimiento parece ser un requisito esencial para que la apuesta municipalista alcance a convertirse en poder constituyente, en una fuerza capaz de transformar el orden instituido introduciendo cambios de calado. Así, una vez se ha entrado en las instituciones, ¿qué límites organizativos hallamos entre las posiciones de gobierno, el tejido de la organización y la autonomía del movimiento? ¿Qué formas de articulación están aún por examinar? ¿Cómo impedir que el movimiento se vea fagocitado y desactivado por los partidos y sus modelos organizativos?

 

2. Derecho a la ciudad

Los nuevos colectivos, espacios y plataformas surgidos a partir del Acontecimiento-15M han abierto un espacio de confrontación social que se desarrolla a escala urbana, simultáneamente como defensa del derecho a la ciudad y exigencia de una ciudad de los derechos. Esta dinámica de conflicto va más allá de las formas de lucha propias del sindicalismo clásico, centradas éstas exclusivamente en las condiciones laborales, ampliando la lucha a las condiciones de vida y al derecho a intervenir sobre el propio entorno urbano en el que la vida se desarrolla. La defensa del derecho a la ciudad se declina, así, como el conjunto de las luchas por la mejora de las condiciones de vida en general, según formas de organización propias de sindicalismo social. De este modo, dada la pluralidad de las luchas, ¿qué vías de articulación permitirán desarrollar dinámicas virtuosas de conflicto? ¿Cómo evitar que las contradicciones sociales debiliten al movimiento municipalista en lugar de alimentarlo y darle contenido? ¿Cómo hacer para que luchas concretas o sectoriales escalen de modo que alcancen a conformar procesos de transformación social? ¿Cómo construir, a partir de la multiplicidad de luchas, una ciudad-sindicato?

 

3. Confederación municipalista

Frente a las limitaciones y control ejercidos desde instancias supramunicipales, las apuestas municipalistas se ven en la obligación de establecer redes territoriales que sirvan como contrapeso y contrapoder, al tiempo que articulen vías de resistencia y autogobierno. Dentro del estricto marco jurídico actual, existen posibilidades de asociación libre de municipios que permiten constituir lugares comunes en torno a diferentes problemáticas a través de nuevas formas de mancomunidad u otras formas jurídicas que posibilitan la construcción de una federación de municipios rebeldes. Ahora bien, esta federación, si se pretende democrática, resulta imposible cuando se trabaja exclusivamente desde la esfera institucional. La articulación de experiencias municipalistas requiere ser elaborada desde abajo, desde la diversidad de los movimientos municipalistas, con sus especificidades locales. Así, parece urgente comenzar a trazar líneas de colaboración entre municipios, especialmente en el ámbito cercano, e ir diseñando un marco de cooperación de ámbito aragonés.

 

4. Laboratorios de democracia radical.

La brecha abierta por el “no nos representan” gritado en las plazas del 15m es hoy irreparable. La crisis de la representación pone de manifiesto la necesidad de experimentar alternativas democráticas que rebasen los modelos tanto de la socialdemocracia neoliberal como de los viejos partidos de izquierdas. Ante la emergencia de un nuevo paradigma en el que la participación ciudadana constituye uno de los ejes transversales de la composición política deviene imperativo indagar en métodos y procesos de democratización radical que nos alejen de las lógicas verticalistas. Para ello se ha demostrado valiosísimo el uso de las innovaciones tecnológicas, que permiten no sólo ampliar los espectros sociales de participación, sino que hacen factible formas más ágiles de deliberación y de toma de decisiones colectivas. El reto fundamental al que el movimiento municipalista se enfrenta no es otro que el tránsito de la participación al autogobierno, lo cual sólo es posible a través de la extensión y profundización democráticas.